7 nov 2008

La gran máquina

Y después de tantas y tantas horas de ir sentados, aburridos, inquietos, pensado en la próxima circunstancia del devenir.

Después de cabecear durante media hora, todo termina.

Golpeas la irregular vereda y de pronto...................... adiós.

Tendrás suerte si lo encuentras otra vez, aunque esta nueva media hora será diferente.

Tu cabeza cae estrepitosamente al ritmo de la gran máquina, suspende tu sueño tan profundo.

Suaves susurros empiezan a crecer. La canción de cuna con la que sus humores te arrullaron se ha convertido en un tarareo de la vecina de atrás

En el inicio, una nueva crónica de amor apasionado en escenarios múltiples al ritmo de

chis chis pun
chis,
chis chis pun…………..

Al final solo queda el único placer de haber escuchado un intrincado, pero impactante anuncio publicitario sobre los beneficios vitamínicos de los caramelos de 5 por 25 o 10 por 40 centavos.

Después de cabecear durante media hora, todo termina. Golpeas la irregular vereda y de pronto................................. adiós.

La gran maquina se aleja, su canto lírico se entremezcla con el ruido ronco de los engranajes que anuncia la nueva parada.

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